sábado, 14 de mayo de 2011

Encontrad a García

En cierto país imaginario y por necesidades de estado, hubo la urgencia imperiosa de contactar con un ciudadano de dicho país en paradero desconocido, pues solo él tenía la respuesta a un gran problema que acontecía en aquel momento y que de no resolverse de inmediato, provocaría una situación de lamentables consecuencias.

Para ello, el Primer Ministro de este país en cuestión, contactó con un grupo de afamados profesionales, para que llevaran a cabo la proeza de localizar a esta importante persona, e hizo venir a los cinco mejores detectives que le recomendaron.

En el momento de la entrevista con este grupo élite de investigadores, el mandatario ofreció toda la información que poseía. Dijo: -”Necesito de vuestra ayuda, pues hemos de encontrar y hacer venir hasta aquí al ser más valioso para nosotros en estos momentos, el futuro de nuestro pueblo está en sus manos,  y cuanta información poseo, la podéis encontrar en este dossier” - entregando su secretario en ese mismo momento una carpeta a cada detective.

Al abrir la carpeta, lo único que encontraron en su interior fue un papel en blanco con una escueta frase que decía: “Encuentren al ciudadano GARCIA”.

Ninguna pista, ninguna dirección, ninguna foto, ningún contacto, solo “Encuentren a García”.

Como pueden imaginar, los detectives no salían de su asombro y el Primer Ministro, les rogó que actuaran con diligencia y se marchó a atender sus múltiples quehaceres.

·       El primer detective, se sintió ofendido por el encargo recibido, pues su altísimo caché y su probada fama, le impedían aceptar este extraño encargo, e inmediatamente comunicó al secretario del Primer Ministro, su decisión de abandonar el cometido, pues él no se encargaba de búsquedas de desaparecidos, ya que estaba especializado en  infidelidades tanto amorosas como empresariales. Este trabajo era mejor encargárselo a meritorios y aprendices, y él ya había superado esta etapa. No le interesaba encontrar a García.
·       Cuando el segundo detective digirió el contenido de la carpeta, le costó imaginarse el final de la historia, ya que aunque estaba dentro de la élite, aún no se consideraba con los conocimientos suficientes para abordar aquel encargo. Por ello le pidió al secretario la posibilidad de encargarse de tareas más llevaderas y menos complicadas que la de buscar a alguien sin un rostro definido y en  paradero desconocido. Además no entendía muy bien el porqué de la urgencia. No encontraría a García.
·       La postura del tercer especialista fue más drástica aún que las anteriores, pues inmediatamente se cuestionó si el Primer Ministro estaba en sus cabales por realizar ese tipo de encargo y aún mas, por la forma del mismo. Según su contrastada e inequívoca opinión, si era necesario encontrar a alguien, lo más evidente era usar la Policía y si el individuo en cuestión se encontraba fuera del país, como así parecía, era mejor dejar el caso en manos de la Interpol. “Estos políticos no tienen  la menor idea de cómo hacer las cosas”  sentenció. Lo mejor que puedo hacer es seguir con mis actuales compromisos, porque estos inventos, no me darán más que quebraderos de cabeza. No buscaría a García.
·       En cuanto al cuarto detective, se fue inmediatamente y se encerró en su despacho, usó sus múltiples contactos para buscar algún indicio que le llevara a la solución de aquel difícil encargo. Hizo uso de la hemeroteca nacional, consultó en los distintos ficheros a los que tenía acceso, y después de varias jornadas de duro, infructuoso y deprimente trabajo, envió una nota al Secretario del Primer Ministro y le comunicó su decisión de abandonar el caso. Evidentemente el cuarto detective, no se sentía capacitado para encontrar a García.
·       El planteamiento del quinto y último detective, se basó prácticamente en los mismos parámetros en los que se apoyaron sus colegas, pues la información de partida y las oportunidades fueron las mismas. Pero a diferencia de los demás, investigó en las posibles causas que hacían tan valioso a García. Esto le hizo ver distintas alternativas,  que hubo de abandonar varias veces, pues no le conducía a ningún lugar. Se documentó, leyó y llegó a contactar con colegas en varios países, aquellos que había conocido en distintos congresos de detectives. Como su especialidad no era la localización de personas, pidió  consejos a expertos en la materia.  Este tremendo trabajo de investigación, le hizo descubrir y seguir varias pistas. Rápidamente comprendió que él sólo no resolvería la situación y decidió formar un equipo. De esta forma podrían unir sus experiencias y avanzar en el proceso de búsqueda. Al poco tiempo, empezó a recibir información desde distintos puntos del mundo,  que unida a la que el equipo había ido recopilando, lo pusieron en la dirección correcta. Tras varios viajes y muchas horas de espera y cuando parecía imposible encontrar un camino válido, apareció la pista que andaba buscando tanto tiempo y una vez desarrollada, encontró la forma de dar con García. Comprobó finalmente todos los datos, organizó hasta el último de los detalles y emprendió el viaje final que le llevaría a completar su misión. El quinto detective, tras un trabajo minucioso, con sacrificio, esfuerzo y colaboración encontró a García.
El Primer Ministro, una vez finalizada la misión, convocó una reunión urgente para dar la bienvenida a García, reunión a la que no fue invitado el quinto detective, pues se trataba de un encuentro donde hablarían de los motivos que habían hecho buscar y venir de esta forma tan precipitada a García.
Terminada la reunión, el Primer Ministro hizo venir a su despacho al quinto detective. A solas y en la intimidad de la sala, le agradeció y felicitó por su talante profesional y por el éxito de su misión. Le despidió con un simple “Buen Trabajo” y un fuerte apretón de manos. 

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