miércoles, 13 de junio de 2012

De relaciones y sus consecuencias


La relación entre  partes es un ente vivo, ya que de no estarlo no se tratará de una verdadera relación.

Una relación se establece por floración espontánea o de una forma consensuada y siempre ha de buscar el equilibrio y beneficio de todos sus integrantes.

Por la propia inercia que genera una relación se producen situaciones,  que dependiendo del grado de madurez de la relación  pueden alterar la salud de la misma.

Este planteamiento es válido para cualquier tipo de relación, ya sea personal, profesional, entre amigos, pareja, etc.

Al aparecer cualquier tipo de trastorno en una relación, ésta se modifica en tres posibles direcciones:

1.     La relación se consolida y crece. Donde hay un problema hay una oportunidad de mejora. Lo que no nos destruye, nos hace más fuerte.
2.     La relación se degrada. Esto ocurre porque una de las partes o todas, no son transparentes y están buscando un beneficio a costa de la otra parte.
3.     La relación desaparece y se destruye. Esto sucede cuando la relación era por pura conveniencia y se descubre la estrategia.

El resultado de un incidente lo va a determinar dos factores:

1.     La madurez de la relación.
2.     La calidad humana de sus integrantes.

Hay veces que las incidencias llegan a una relación por la puerta de atrás, silenciosa, sin avisos. Si no se detecta y afecta a la relación, será la primera muestra de que ésta  no está lo suficientemente madura.

La mejor manera de mantener el equilibrio de una relación es que todas las partes se sientan que ganan con la relación, aunque sea muy difícil cuantificar el grado de beneficio. En una relación profesional será más fácil detectar el beneficio, en una relación amorosa o de amistad, el beneficio es más intangible y estará íntimamente ligado al sentimiento.

El factor principal que genera esta incidencia silenciosa es la transparencia y confianza. Si no decimos claramente cuales son nuestros planteamientos y no respetamos al de los demás componentes de la relación, dicha relación está ya marcada con el signo del fracaso, pues entrará en juego el factor de desequilibrio y rápidamente tendremos la sensación de que no se están cumpliendo las expectativas.

Cuando estamos manejando una situación de problemas en una relación es importante que mantengamos claro unos principios básicos:

  1. Escuchar sin interrupciones a la otra parte y así conocer de su boca sus planteamientos, inquietudes, sentimientos, etc.
  2. Analizar “sin pasión” lo que estamos escuchando por muy doloroso que sea para nosotros.
  3. Exponer igualmente nuestro punto de vista, objetivos, sentimientos, etc.
  4. Buscar un punto de encuentro donde ambas partes se sientan beneficiadas y potenciadas por la relación.

A partir de ese momento se verá si la relación en cuestión tenía sentido o se trataba de cualquier otra figura disfrazada de relación.