La
relación entre partes es un ente vivo,
ya que de no estarlo no se tratará de una verdadera relación.
Una
relación se establece por floración espontánea o de una forma consensuada y
siempre ha de buscar el equilibrio y beneficio de todos sus integrantes.
Por
la propia inercia que genera una relación se producen situaciones, que dependiendo del grado de madurez de la
relación pueden alterar la salud de la
misma.
Este
planteamiento es válido para cualquier tipo de relación, ya sea personal,
profesional, entre amigos, pareja, etc.
Al
aparecer cualquier tipo de trastorno en una relación, ésta se modifica en tres
posibles direcciones:
1.
La relación se consolida y crece. Donde hay un
problema hay una oportunidad de mejora. Lo que no nos destruye, nos hace más
fuerte.
2.
La relación se degrada. Esto ocurre porque una
de las partes o todas, no son transparentes y están buscando un beneficio a
costa de la otra parte.
3.
La relación desaparece y se destruye. Esto
sucede cuando la relación era por pura conveniencia y se descubre la
estrategia.
El resultado de un incidente lo va a determinar dos
factores:
1.
La madurez de la relación.
2.
La calidad humana de sus integrantes.
Hay
veces que las incidencias llegan a una relación por la puerta de atrás,
silenciosa, sin avisos. Si no se detecta y afecta a la relación, será la
primera muestra de que ésta no está lo
suficientemente madura.
La
mejor manera de mantener el equilibrio de una relación es que todas las partes
se sientan que ganan con la relación, aunque sea muy difícil cuantificar el
grado de beneficio. En una relación profesional será más fácil detectar el
beneficio, en una relación amorosa o de amistad, el beneficio es más intangible
y estará íntimamente ligado al sentimiento.
El
factor principal que genera esta incidencia silenciosa es la transparencia y
confianza. Si no decimos claramente cuales son nuestros planteamientos y no
respetamos al de los demás componentes de la relación, dicha relación está ya
marcada con el signo del fracaso, pues entrará en juego el factor de
desequilibrio y rápidamente tendremos la sensación de que no se están
cumpliendo las expectativas.
Cuando
estamos manejando una situación de problemas en una relación es importante que
mantengamos claro unos principios básicos:
- Escuchar sin interrupciones a la otra parte y así
conocer de su boca sus planteamientos, inquietudes, sentimientos, etc.
- Analizar “sin pasión” lo que estamos escuchando
por muy doloroso que sea para nosotros.
- Exponer igualmente nuestro punto de vista,
objetivos, sentimientos, etc.
- Buscar un punto de encuentro donde ambas partes
se sientan beneficiadas y potenciadas por la relación.
A
partir de ese momento se verá si la relación en cuestión tenía sentido o se
trataba de cualquier otra figura disfrazada de relación.

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